Experiencias vividas

Paqui Medina y Carlos Moreno

 Hola, amigos mastineros/as.

 Nos hemos decidido a con­taros nuestra experiencia sobre la crianza de mastines para que veáis que por muy negro que se presente no hay que arrojar la toalla. Todo empezó un día que nuestra mirada se cruzó con un hermoso ejemplar de Mastín del Pirineo en la Feria de Girona. En aquel momento mi marido decidió que uno de aquellos hermosos ejemplares seria el siguiente en nuestras vidas. Al año fuimos en busca de aquél ejemplar -DINO- y de aquélla criadora -LOLA HERVAS-, (gracias allá donde estéis por darnos a conocer este mundo) que nos proporcionó una cachorrita dulce y peluda como un peluche a la que llamamos ADA, y que resultó ser el enemigo número 1 y el motor de inicio en este agradable ambiente mastinero.

A los dos años y medio, decidimos buscarle un novio para ver si conseguíamos erradicar de una vez un problema de infección de matriz que arrastraba desde hacía un año. El veterinario nos dijo que con tratamiento y un parto desaparecería y si no tendríamos que operarla y vaciarla. Así empezó nuestra primera aventura como novatos que somos: elegir un macho para ADA. Este no me gusta, el color es feo, pero la cabeza muy bonita, aquel es más pequeño pero el pelo es precioso. Al final como no nos decidíamos le pedimos consejo a Manel Almodóvar que nos puso en contacto con Horten y Juanma, dueños de NARD DE L'ESTANY, que a la postre sería el padre. Después de hacer 300 Km cada día durante tres días para realizar la monta, llegó el mes de espera más largo que me podía imaginar, ¿estará preñada?, ¿No lo estará?, ¿Cuantos serán?, ¿Saldrá algún macho?, ¿Serán todas hembras?. 

Después de un mes y una semana, el veterinario con una ecografía nos sacó de dudas. 'Está preñada de cuatro cachorros", eureka! Pensamos nosotros, ya está curada, y realmente era cuando empezaba el calvario.

Empezamos  a  recopilar datos sobre la crianza canina, (libros, revistas, artículos), así como material de emergencia (tijeras, gasas, toallas, termómetro etc.) y por supuesto a preparar el sitio que creímos seria el mejor, así al acercarse el día nosotros ya estábamos empa­pados de toda la teoría y nerviosos, (es la segunda vez que experimenté esa sensación, la primera fue cuan­do me tenía que examinar del carnet de conducir).

Los tres últimos días los pasamos por turnos con ella en "su habitación", al ver que los días pasaban y ella incluso intentó pero no llegó a expulsarlos, decidimos ir al veterinario para que se los sacara, pero él nos dijo que esperáramos otro día (supongo que no se veía preparado para una “perra  grande" y prefería esperar para ver si tenía "suerte" y no la había de tocar). Al día siguiente ADA estaba con una fiebre altísima y una de las mamas se le había inflamado como una manzana y le había salido en ella una mancha morada oscura. La llevamos a la clínica y allí nos dió la noticia sin más: esta perra tiene una mastitis gangrenosa y tiene una fiebre altísima, no creo que se salve, ni ella ni los cachorros. Si en aquel momento nos cortan una mano no lo hubiéramos  notado,  casi  nos derrumbamos, pero dijimos: ábrela salva a la madre y haz lo que puedas  por las cachorros. El veterinario le puso una inyección para que bajara la fiebre, eran las cinco de la tarde y tuvimos que esperar hasta las nueve de la noche que llegó otro veterinario (después de haber cerrado su consulta en el pueblo de al lado) para ayudarlo. Nos dijeron que nos podíamos ir a dar una vuelta pero nosotros decidimos quedarnos en la sala de espera, (menos mal). A los diez minutos oímos que nos lla­maban, "corred, venid, los cachorros están vivos" saltamos de las sillas y entramos en el quirófano, la vista era dantesca, en el suelo había un charco de sangre y una placenta, un cachorro estaba en el fregadero y el veterinario ya tenía otro en las manos. Así de golpe nos convertimos en unos improvisados auxiliares de clínica, cogíamos a los cachorros y los sacudíamos para sacarle el líquido de los pulmones, después los secábamos y los frotábamos para que entraran en calor, Cuando el veterinario había sacado ya los cuatro exclamó: 'aún queda otro" y después otro, en total fueron cinco hembras y un macho, seis razones para luchar por ellas. Cosieron a la madre y la llevamos a la habitación de recuperación para que se despertara de la anestesia y de los sedantes al día siguiente. 

Después de dejar al veterinario sin leche y sin biberones y de calentar las toallas en la secadora, preparamos la caja que habíamos llevado, metimos a los seis mastincillos en ella, (con la seguridad por parte del veterinario que al día siguiente no estarían vivos) y nos dirigimos a casa, a 15 Km de la clínica para iniciar la tercera parte de nuestra historia. 

Al llegar a casa nos tuvimos que volver a organizar, toda la teoría se había ido al traste, no sólo había que vigilar los aplastamientos y dejar a la naturaleza y el instinto maternal, sino que yo me tenía que transformar en naturaleza y lo más difícil, convertir el instinto maternal de mi marido. 

Había que darles el biberón, estimularlos para que hicieran sus necesidades y proporcionarles el calor de su madre ausente, y eso cada tres horas, a los que no lo haya experimentado le puedo decir que faltan horas al día, cuando dejas al último glotón, el primero ya está pidiendo más manduca, y es porque sólo comen, evacuan, duermen y vuelven a comer y así durante tres semanas, en las cuales el vendedor de leche para cachorros se frotaba las manos cada vez que me veía entrar.   

    

    

En un lapsus al día siguiente nos fuimos a buscar a ADA, cuando llegamos a la clínica se nos saltaron las lágrimas, allí en la puerta de cristal, de pié esperándonos estaba ella, como diciendo,!eh, ya está bien, vámonos a casa, no!. El veterinario, nos dió un tratamiento para la gangrena de la mama y nos dijo que seguramente la perdería toda, pero que había que ver cómo evolucionaba y si conseguíamos parar la gangrena.

Volvimos a casa y tuvimos que plantear el nuevo horario, había que continuar el día a día. Los turnos eran agotadores, biberones, trabajo, faenas de casa, curar a la madre, apenas nos quedaban horas sueltas para ir a dormir, yo creo que en ese mes subieron las acciones del café debido al fuerte incremento del consumo que se registró en nuestra casa.   

    

 Así un mes después nos encontramos con los seis cachorros fuertes y sanos, la madre no sólo con la gangrena detenida, sino que la carne vacía de la mama a base de curas se le reconstruyó y aunque la mama es inútil en su funcionamiento, no se le nota el calvario que pasó.   

Después de este mes de tormenta parecía que iba a llegar la calma, pero con una dura pregunta: ¿Qué hacemos con los cachorros?. Nosotros queríamos un macho y una hembra, cosa que no nos fue difícil elegir, pero el resto, qué hacer. Pusimos varios anuncios en revistas especializadas y llamaron bastantes personas, pero nos habí­amos vuelto muy exigentes en la selección, ya que los cachorros habían pasado a ser parte de nos­otros. Sólo una persona me conven­ció con sus formas para que le cediera una cachorrita llamada BLANCA de ésta singular camada y fue un asturiano que vino personal­mente con su mujer en avión para llevársela a un rinconcito de esa bella tierra. Después de muchas negativas decidimos dejar a dos cachorritas; BALA y BONITA con nuestros respectivos progenitores,(des­pués, eso si de un terrible trabajo de persuasión), pero así estában locali­zados y la que quedaba -BOTA -' se ganó con su simpatía un sitio en casa, con sus hermanos BUGS y BUNNY.  

    

 Han pasado cinco meses desde el parto y nuestra mayor recompensa fue ver la foto del podium de la clase muy cachorros hembras en la" VI TROBADA DE MASTÍN DEL PIRINEU DE CATA­LUNYA", donde se puede ver:

Muy Cachorros Hembras:                          Muy Cachorros Machos

 1ª bunny  2ª bonita  3ª bala                            2º bugs

  Esos trofeos han sido la mejor compensación a esos días interminables y agotadores por los que pasamos.

 Hemos querido escribir esta historia para deciros que mientras haya una pequeña luz de esperanza hay que luchar por ella, puesto que la satisfacción posterior es infinitamente superior a todo lo dado por esta raza tan agradecida.

Bueno, ya está bien de daros la vara, gracias por llegar hasta aquí, (eso quiere decir que os habéis leido todo) y nos vemos por ahí con nuestros mastines.

        Ada la madre y Bugs el hijo, 1º clasificados en clase parejas en la VIII trobada de catalunya

Un saludo:

 Paquí Medina y  Carlos Moreno

Comentarios:mailto:massanet@cadena88.com