DISPLASIA DE CADERA, TRASTORNO MULTIFACTORIAL.

 

  La displasia de cadera es un trastorno que afecta a algunas razas caninas, como por ejemplo el PASTOR ALEMAN, GOLDEN RETRIEVER, MONTAÑA DEL PIRINEO, SANBERNARDO, BOXER, MASTIN DEL PIRINEO, etc. Se describe como un encaje incorrecto de la cabeza del fémur con el acetábulo de la cadera, produciendo una subluxacion coxofemoral bilateral debida a una inestabilidad de la articulación o laxitud, que es seguida por la enfermedad articular degenerativa. Esta enfermedad fue atribuida en el pasado a un gen recesivo autosómico. En los últimos estudios realizados, se pone en clara evidencia que existen otros factores ambientales que pueden estar implicados.

            Se ha demostrado que el nivel de nutrición y la cantidad de ejercicio durante el desarrollo temprano de los ejemplares, afecta a la propensión de un animal a la displasia de cadera.

            En conclusión, si un defecto o enfermedad familiar no se corresponde estrechamente con la herencia mendeliana simple, entonces es mejor describirlo como multifactorial, lo que indica que en su etiología contribuyen tanto factores genéticos como medio ambientales.

            La displasia de cadera es probablemente el mejor conocido de todos los trastornos animales que son “familiares”, pero no se deben a un único gen; ha sido objeto de más investigación y más controversia que cualquier otro trastorno semejante. Una de las causas de las  controversias es que la displasia de cadera se diagnostica tradicionalmente mediante la evaluación subjetiva de una radiografía y no a través de síntomas clínicos.

El problema que surge es que en la mayoría de las poblaciones la incidencia de caderas anormales diagnosticadas mediante radiografías, es mucho más alta que la incidencia de displasia de cadera clínica. Esta crea inmediatamente una cierta desconfianza entre veterinarios y criadores, debido a que con demasiada frecuencia un perro puede: correr, trotar y saltar vallas, sin ningún tipo de problema, es diagnosticado como displásico de acuerdo con su radiografía.

            La solución a este problema es que los criadores y veterinarios se den cuenta de que existen una diferencia entre criterios de selección y objetivos de selección.

            La heredabilidad de la propensión a la displasia de cadera radiográfica se ha estimado en muchas ocasiones habiéndose obtenido valores que varia generalmente entre 0,25 y 0,50. Estos valores son suficientemente altos como para justificar un programa de selección basado en la simple selección masal, que es la selección de los individuos de acuerdo con su propio fenotipo. El fenotipo de la displasia de cadera radiográfica se mide generalmente en una escala del 1 al 5, por ejemplo.

Cuanto mas gravemente esté afectado un individuo mas frecuente y grave será el trastorno de su descendencia y entre individuos normales cuanto menor sea su relación genética con  individuos afectados y mayor sea la proporción de sus parientes que son normales menos frecuente  y grave será la alteración en su descendencia.

En EL MASTIN DEL PIRINEO tenemos dos circunstancias que nos hacen valorar el tema de la displasia de cadera. La primera es que es una raza que hace 30 años estaba a punto de la extinguirse, en la  recuperación del MASTIN DEL PIRINEO se utilizaron los pocos ejemplares que reunían las condiciones de tipicidad, estructuras y carácter. Estos ejemplares se les designa genéticamente como “PERROS FUNDADORES”, por lógica si la propensión de estos ejemplares a desarrollar la displasia de cadera, hubiera sido alta, hoy en DIA todos nuestros mastines padecerían este trastorno.

            La otra circunstancia de la cría del MASTIN DEL PIRINEO, es el bajo numero de camadas o cruces que se realizan y que el 99% de los criadores de esta raza forman parte del CLUB DEL MASTIN DEL PIRINEO ESPAÑOL,  los criadores del club tienden a cuidar muy mucho el tipo de cruces que se hacen y los ejemplares que más tarde se seleccionan para la cría, donde los principales objetivos de la cría son MASTINES, sanos física y mentalmente, descartando a ejemplares mal estructurados y con movimientos defectuosos, basándonos más en el criterio de la displasia de cadera clínica que la diagnosticada por radiografía, pero utilizando también controles radiográficos.

            Tal vez se podría decir que dada las circunstancias históricas y actuales del MASTIN DEL PIRINEO a padecer este trastorno de una forma grave, seria baja y estaría por debajo del umbral de manifestación.

  CONCLUSION: CON LOS NUMEROSOS ESTUDIOS REALIZADOS, ESTÁ DEMOSTRADO, QUE ALIMENTAR A NUESTROS MASTINES  EN SU CRECIMIENTO CON UN PIENSO DE CALIDAD Y  QUE NO ENGORDE, Y EVITANDO QUE CREZCAN HACIENDO DEMASIADO EJERCICIO, EVITAREMOS EN UN ALTO PORCENTAJE QUE DESARROLLEN ESTE TRASTORNO.